Babel – Parte 5 “No redention”

2:06 am

Quedaba menos de una hora, los 3 espectros ya habían desfilado y esparcido su veneno en las mentes en esas lamentables mentes humanas, las heridas se habían vuelto a abrir y pronto la sangre volvería a correr. Y mientras que el viejo Locke se recuperaba de un ataque para reanudar sus sospechas hacia July, Mario comenzaba a manifestar algunos síntomas de su abstinencia, sus manos sudaban, estaba ansioso, comenzaba a sudar frío, no lograba concentrarse lo suficiente para leer el expediente médico que estaba entre los recortes de Locke. July por otra parte parecía empeñada en buscar otra salida de aquel infierno, pero ello solo logró abrir algunas de sus heridas, la sangre comenzó a asomarse entre los vendajes y las sospechas de Locke solo iban en aumento a medida que sus habilidades de deducción y capacidad de razonamiento volvían a la “normalidad” mas no a lo deseado.

2:10 am

Mario: Cuando anunciaron tu retiro, dijeron que tu esposa tenía problemas de salud, que deseabas pasar más tiempo con ella y que ambos se irían a una casa de retiro.

Locke: Ciertamente no presto atención a los rumores que hacer circular sobre mí.

Mario: Tampoco tienes la capacidad de recordarlos ¿no es así? – Locke se puso pálido, lo sabía- Leí tu expediente, fuiste internado en una clínica cuando comenzó tu pérdida de memoria. A los 2 meses de ser internado tu memoria a corto plazo se vio comprometida, a los 6 meses no eras capaz de reconocer a tu esposa, incluso manifestaste conducta violenta hacia ella, poco después sus visitas terminaron, desde entonces han pasado 3 años. Las pastillas que tomas te ayudan a mejorar tu capacidad de razonamiento, no eres lo que solías ser, pero en dosis más fuertes logras un efecto bastante cercano, al menos por unas horas y después es un punto muerto, vuelves a olvidar todo cada vez con más frecuencia ¿cuál es tu margen actual Locke? ¿24 horas? ¿12? Es evidente que tu condición no mejoró, pero aquí estás, libre y pretendiendo ser una vez más el detective Lorense, te niegas a aceptar la verdad, no tienes la capacidad para resolver este caso e incluso si logras salir de aquí, no lo recordarás. Debió ser duro para alguien como tú aceptar tu condición, estabas tan desesperado por recuperar tu mente que comenzaste a usar drogas experimentales de Wesker.

Locke: Una de esas al día era suficiente- admitió por fin el viejo- no sabes lo que es de pronto ser una de las personas más listas del condado y luego terminar siendo un lunático que dibujaba en las paredes, esas drogas me mantenían estable, cuerdo…

Mario: Pero no listo- cortó Mario.

Locke: No lo suficiente, me las arreglé para conseguir más y pagué el precio, a corto plazo y con la dosis correcta volvía a ser el de antes, pero después me di cuenta, mientras mi inteligencia volvía, menos recuerdos tenía de mí mismo. Incluso en esas circunstancias, era lo bastante listo para tener un plan, usé mis diarios con todo aquello que debía recordar en el día, quien era o quien había sido, la dosis que debía tomar, a qué hora y como conseguirla, había un diario para cada día de la semana con los nombres de los guardias y enfermeros de turno, todo estaba ahí. Debía salir de ese lugar, en mis horas de cordura armé mi propio escape, ciertamente no fue difícil pero mi tiempo era corto y llevaba prisa por irme.

July: Pero no fuiste el único en salir ¿o sí?

Locke: No todos podemos recibir apoyo de fuera, joven July. Para ese entonces, ya casi no quedaban recuerdos de mi otra vida, leía los artículos que había escrito y no era capaz de reconocer si quiera una oración, pero tenía claro que debía salir de ahí, que debía venir.

July: ¿Por qué?

Locke: Entre todos mis diarios, noté algo extraño, un símbolo que se repetía múltiples veces en el diario del día Domingo, un acertijo oculto entre mis propias notas, probablemente fue mi subconsciente trataba de advertirme algo, las páginas que tenían esos símbolos tenían números, lo curioso es que eran los únicos escritos con letras en todo el diario. Al alinearlos descubrí que eran coordenadas y su rastro me llevó hasta aquí.

July: Si lo que dices es cierto, entonces muéstranos esos diarios

Locke: No puedo- confesó con impotencia a regañadientes- solo quedó uno, no podía salir de ahí llevando todos conmigo, guardé el diario que tenía las coordenadas- Mario y July no mostraron confianza en esas últimas palabras, era una situación demasiado conveniente para él- Escuchen, no hay más drogas, diarios o recuerdos, incluso si logro salir de aquí en una semana no recordaré donde estuve, pero ustedes sí y algo en muy en lo profundo de mi mente también, eso es suficiente. La última dosis que tomé es la más potente de todas, la mezclé yo mismo, surtirán efecto en menos de 15 minutos- a veces no entendía como, pero llegó a la conclusión de que incluso con la medicación más potente nunca volvería ser el mismo, no en su totalidad, que de algún modo su subconsciente era el verdadero Locke, incluso su voz era diferente ahí, más joven, segura, rara vez emitía palabra alguna pero podía sentir su presencia dentro de su mente como un hormigueo y en ocasiones un palpitar, rasgando desde adentro, complementando sus planes, rogando salir, mas era en vano.

Mario: ¿luego qué?

Locke: Tendré solo 10 para resolver esto y el resto estará en manos de ustedes.

2:25 a.m.

Unas gotas de sangre cayeron en la mesa donde estaba Locke, provenían de su nariz, limpió el resto con su manga. La droga había surtido efecto, su coeficiente intelectual se había triplicado, aumentó su capacidad de análisis, recordaba cada detalle desde su llegada a Babel, la posición de las mesas, los números asignados a éstas, por primera vez notó que faltaba el número 13, que la luz del letrero de salida había dejado de funcionar un minuto antes de aquel mensaje de la radio, se sentía alerta pero también ansioso, hasta el momento su mayor reto había sido orquestar el escape de aquel asilo psiquiátrico pero lo que acontecía tenía consecuencias mayores que el confinamiento entre paredes acolchadas, sí, sus sentidos estaban alertas pero en el proceso había olvidado todo con respecto a su llegada, más bien, lo había olvidado todo a partir de su llegada, su mente era incapaz de viajar a un momento antes de su primer sorbo de café esa noche, una parte de él supo que era el final y mientras luchaba contra una latente migraña comenzó a ordenar las pistas; sin embargo, incluso si lograba resolver quien era el Errante era innegable que pudiese encargarse de él, pues las pocas fuerzas que le quedaban no tardarían desvanecerse como lo habían hecho sus recuerdos, le quedaban poco más de 9 minutos pero mientras una parte suya quería resolver cuanto antes el misterio la otra luchaba por un plan que lograse sacarlo con vida de ahí, estaba atrapado en una encrucijada que no ganaría, una cruel treta del destino para que adrede no pudiese enfocarse en un solo objetivo ¿o era así como lo habían planeado aquel espectro? Ya era demasiado tarde para dividir su objetivo, su mente había empezado a trabajar, sin darse cuenta puso las cartas del tarot en la barra e intentó encender un cigarro con su encendedor pero al parecer su fuerza ya no era suficiente, las luces del lugar comenzaban a parpadear, quedaba poco tiempo y el suele parecía temblar levemente con la falta de luz y estabilizarse a su regreso. July se acercó a Locke y le ofreció su ayuda, dado su actual trabajo no era la primera vez que pasaba por algo similar. Mario por su parte solo se había dedicado a analizar los archivos médicos del viejo, quería saber que tanto podía confiar en su juicio, pero por desgracia la mente de Lorense pronto sería un lienzo en blanco. Tras degustar su cigarro comenzó con su interrogatorio:

Locke: Joven Mario, dice no tener recuerdos del asesinato de su familia, tampoco de su adicción, pero hemos visto las marcas en su brazo

Mario: Sé cómo se ve esto, pero deben creerme, jamás haría algo contra mi familia.

Locke: ¿No negarás tu adicción entonces?

Mario: Lo cierto es que tengo un problema, tal vez tenga veneno en mis venas, pero no sangre en mis manos.

Locke: ¿Tienes pruebas de estar vivo?

Mario: Llegué aquí sin más compañía que mi auto y un perro, de los cuales ahora solo quedo yo.

Locke: Sí, y aunque yo no lo vi un perro que haya caminado sobre el lodo debió dejar huellas, a decir verdad tú tampoco las dejaste. Por otro lado estás tú, querida July, dime ¿hace cuánto que tienes el trabajo?

July: Ya se los había dicho, unas semanas, no es un trabajo de ensueño.

Locke: Sin embargo, no veo que tengas una tarjeta para marcar como todos los demás, tu nombre ni ninguno semejante figura entre los demás empleados, todos registran una salida diaria casi perfecta a las 11 de la noche, pero tu turno inicia una hora después, tienes llaves que no abren puertas ni ventanas y hasta donde sabemos podrían no ser las verdaderas, nunca tuviste que usarlas, no realmente. Como verán tengo motivos para dudar de ambos- ciertamente también los tenía para dudar de él mismo pero su subconsciente estaba demasiado ocupado buscando como salir con vida como para probar su inocencia o quizá la mejor forma de seguir vivo era asumiendo su inocencia. Ya había oído suficiente, solo había logrado ganar tiempo, conocía la respuesta, pero resolver el acertijo no era ganar, debía hacer que el otro también creyese en su respuesta, solo quiso aprovechar la ocasión para analizar más a fondo su próximo movimiento, sería todo o nada, a quien escogiese sería su enemigo pero de hacerlo mal, ambos pasarían a serlo. Al terminar su cigarro las luces volvieron a irse, pero no volvieron con la misma intensidad, era cada vez más débil, se agotaba el tiempo, el momento había llegado:

El tarot me dio la primera pista, en un inicio creí que las tres cartas estaban vinculadas con nuestros visitantes, pero tras la llegada del segundo espectro pudo concluir a qué hacían referencia. La carta del Carro hace referencia a una travesía, la carta de la Torre por lo general representa el cambio, finalmente la Emperatriz representa la fertilidad. El primer espectro dijo que la respuesta estaba en el tarot, el segundo señaló a July como el Errante, pero ¿por qué? Las tres cartas nos representan a nosotros, el carro es obviamente Mario, la emperatriz es July y yo soy la Torre, pero es aquí donde entra en juego otro detalle, la carta de la torre estaba de cabeza, entonces su significado cambia, representa confusión e inestabilidad, sí, comprendo la ironía de mi caso, pero solo me da más motivos para creer en las cartas, además es la que tiene más desgaste de entre las 3. Finalmente teníamos al a carta de La Emperatriz, esta fue colocada boca abajo, pero fue anunciado como si se hubiese colocado de la misma forma que las otras, cara arriba. Es una vieja costumbre que en el tarot cuando una carta ya se usó se coloca a un lado boca abajo junto con las otras en una pila de descarte, para seguir con la siguiente tanda, el tarot presenta la vida, nuestras cartas siguen en juego, pero La Emperatriz ha cumplido su ciclo. July, tú eres el Errante.

Las luces se tornaron rojas y después vino la oscuridad, Locke encendió un fosforo, pero su avanzada edad y los efectos secundarios de la droga le impedía ver a más de dos metros con esa oscuridad, veía sombras moverse, luchaban, pero no había sonido algún, tras él, se encontraba aquel espectro con la túnica del ciervo quien al susurrarle al oído le hizo sentir un aire gélido recorriendo su cuerpo, volteó a verlo pero ya no estaba ahí, las palabras fueron “Disfrutabas tanto el sonido de tu propia voz, que será lo último que has de escuchar, tu errada deducción”.

La luz roja llegó de pronto, el espectro del lobo estaba tras Mario “Fuiste incapaz de ver la verdad entonces, y ahora es igual”, Mario se giró a buscarlo, la acusación de Locke le había dejado en shock y aún sin recuperarse el espectro de quien fue su mejor amigo le seguía acosando, pero el volver la mirada vio como July saltaba hacia el viejo ocultando tras ella tenía un cuchillo, Mario saltó a detenerla y de pronto todo fue oscuridad. Estando a oscuras Mario luchaba por detenerla y, en su intento de salvar al viejo, la joven July le había proporcionado algunos tajos en las manos y brazos, y aunque él rogaba que se detuviese y al anciano que se alejase, pero Locke simplemente no podía oírle al igual que él no podía verlos.

Lo maldijo una y otra vez, su acusación, pese a tener algo de sentido, le parecía totalmente ridícula ¿Cómo ella podía ser el Errante? Tenía tantos detalles de su vida y como había llegado hasta ahí, mientras que aquel vejestorio había salido de un cuarto blanco acolchado sin más recuerdos que su estancia en aquel lugar, demasiado conveniente para ser cierto. En su mente comenzó a cuestionarse algo, algo que solo ella podía haber notado, por fin había sacado algo productivo de aquel maldito trabajo. La forma en la que había ordenado su improvisado espacio de trabajo en aquella cafetería, llena de documentos, recortes viejos y fotos de sí mismo en su juventud, vaya diferencia, los años no habían sido generosos con él y tanto tiempo en encierro le habían aclarado ligeramente la piel o eso permitían ver sus fotos a blanco y negro, pero había más, la mano que usó para tomar las pastillas, con la que veía el café o comía ¡Aquel hombre era diestro! y, Locke Lorense, en todas sus viejas fotos usaba una pistolera y placa en el otro brazo ¡Era un fraude!

Estuvo por ir a encararlo cuando vio como uno de los espectros se acercaba al viejo por detrás, ella fue contra él y de pronto tenía a Mario encima ¿qué no lo había visto también? Ella intentó explicarse, decirle a Mario lo que ocurría, pero al verlo de cerca tuvo miedo, le habían arrancado los ojos, el viejo acababa de perder ambas orejas, y lo peor era que ninguna parecía percatarse de lo ocurrido, al llegar la oscuridad sucias palabras llegaron a sus oídos, era el Cardero “Tu voz no pudo salvarte antes, ni a mí, tal vez no mereces una”. July lucía como si hubiese vomitado sangre, sentía una picazón en su lengua y la garganta tan seca como si llevase días sin tomar agua y tras ello había perdido su voz.

2:50 a.m.

Sin importar lo que hiciese, ambos ya estaban en su contra, solo quedaba luchas por su vida, Mario ni siquiera podía leer sus labios, el viejo estaba sordo y ella sin poder hablar, pese a tener todas las pruebas en su contra, era la única que tenía conciencia total de sus actos, el viejo estaba a minutos de quedar senil mientras que su amigo el forastero no recordaba su adicción y lo que ésta lo había llevado. En un inicio Mario intentó desarmarla; sin embargo, al perder la vista interpretó la lucha de July de liberarse como un ataque al causarle algunos cortes superficiales, el viejo seguía inmóvil observando la lucha con la poca luz que venía de su encendedor. Le llevó un tiempo someterla, Mario había sujetado el cuchillo con su mano y a riesgo de cortarse los dedos logró arrebatarle el arma pero para entonces, en un intento desesperado de salir con vida, July le atacó realmente y clavó una puñalada al lado del estómago, July puso las manos en el cuello de su captor mientras que este sujetaba el de ella con la diestra y la otra, bañada en sangre víctima de su cortos, se preparaba para dar el golpe, la mesera echó hacia atrás su cabeza buscando la mirada del viejo y ahí estaba. Locke aún podía leer sus labios pese a la poca luz, pero sus sentidos comenzaban a abandonarle, aun así, solo él podía detener a Mario, pero ¿por qué lo haría? Todo lo que argumentó apuntaba a una cosa, ella debía serlo, es decir, el tarot, que el espectro la haya señalado, de estar en su posición habría llegado a la misma conclusión, sus fuerzas comenzaban a abandonarla, su vista empezó a ponerse en blanco, recordó como había llegado a ese lugar, cuando dejó a sus padres, su vida con Víctor y lo que le había hecho pasar, el escape orquestado por Claudia, ella sí era una luchadora, sin duda habría ganado. Sus manos de pronto dejaron el cuello de Mario, sintió un corto en la garganta, no fue lo bastante profundo para matarla en el acto, comenzó a ahogarse con su propia sangre, entonces Mario se quitó de encima suyo, era solo cuestión de tiempo y debía ir hacia la puerta. El viejo comenzó a moverse, sabía que debían salir de ahí, pasó por el lado de July y antes de marcharse, quien aún luchaba por detener el sangrado, el cerrojo de la puerta sonó, ella debía ser la respuesta, él la miró con una mezcla de indiferencia e incomprensión pues parte de él no comprendía quien era ella, miró a Mario por última vez, estaba perdiendo mucha sangre, el corte había sido más profundo de lo esperado y entonces tuvo su respuesta, tenía que decirle, de algún modo, desesperadamente sujetó la gabardina del viejo, no quería dejarles ir pero ya era tarde, July había caído y los espectros del exterior, antes ahuyentados por la luz roja, comenzaban a entrar.

2:58 a.m.

El viejo aprovechó en tomar las llaves que tenía la joven, su subconsciente estaba convencido de que abrirían esta vez; sin embargo, por fuera se veía más muerto que vivo, tambaleando sus pasos, perdiendo el equilibrio, su último pensamiento consiente era “sal de ahí”, ya ni siquiera podía hablar y a Mario solo le quedaba confiar en su guía, no entendía como, pero había más gente ahí con ellos, podía sentirlos jalar de su ropa, rozar su piel, su tacto era gélido y áspero, a medida que la hora llegaba podían sentir cada vez más su presencia, no les dejarían salir, ya no solo eran roses, intentaban atraparlos, ambos lucharon por librarse, Mario usó el cuchillo para apartarlos.

2:59 a.m.

Llegaron a la puerta, pero ésta no abría, debía ser alguna de las llaves, el viejo comenzó a probar, pero no lo lograrían a tiempo ¿Si July era culpable por qué la puerta no abría? Si Locke hubiese tenido suficiente cordura en ese momento tal vez hubiese llegado a la misma conclusión y hubiese podido detenerlo, cuando escuchó que las llaves dejaron de sonar supo que no habían más intentos, que todas habían fallado, Mario hizo un rápido y más profundo corte en el cuello de Locke y luego lo lanzó en dirección a las manos que intentaban llevarle, las llaves no funcionarían, solo la respuesta los sacaría de ahí, solo quedaba él, las manos se habían detenido y aunque él no lo sabía, fue muy afortunado en no poder contemplar que le habían hecho éstas al viejo. Puso la mano en la perilla, giró y cruzó la puerta.

3:00 a.m.

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