Trasfondo de Caspian – Parte 1

Caspian creció sin conocer a su padre quien falleció cuando apenas tenía cinco años así que sus recuerdos fueron insuficientes para construirse una imagen de él, debía conformarse las historias que le contaba su madre, como se conocieron, como le había salvado la vida una vez, como sus familias se habían opuesto tantas veces a su relación pero que al final en cierta forma había triunfado el amor, aunque en sus relatos nunca pronunciaba su nombre, jamás lo hizo. Todo lo que sabía era que su padre había sido un elfo y un formidable paladín. Al cumplir los 13 solo quedaba una historia por contar…
Una noche el padre de Caspian fue emboscado por un grupo de soldados que en el futuro se les conocería como artilleros, portaban armas que él desconocía, así como el daño que estas podían causarle, cuando vio su armadura partirse a pedazos y estos clavarse en su carne supo que sería su última batalla y aún así fue capaz de cumplir su última misión, por sobre todas las cosas sacar del país de los elfos a su familia.
Con el paso del tiempo y una mente más madura, pudo llenar los huecos que faltaban en la historia de su madre, su salida del reino de los elfos y luego la emboscada, su padre habías sido traicionado, traicionado por el reino que protegió por más de 200 años. La cuidad tenía sus propias leyes y códigos, debido alto cargo que tenía su padre solo un pequeño grupo de personas conocían de su partida pero un número aún menor sabían detalles como fecha, hora y ruta, se les conocía como Altos Elfos, la ciudad y sus almas les pertenecían, tal vez por ello su padre decidió sacarlos de ahí.
Aunque Caspian vivía solo con su madre a las afueras del bosque, fue criado en una pequeña comunidad en las tierras del norte, criado entre humanos quienes solían burlarse de sus orejas de punta por lo que dejó crecer su cabello lo suficiente para ocultarlas y es un hábito que hasta hoy mantiene. Aunque hizo un esfuerzo jamás sintió deseos de recorrer el mismo camino que su padre, él amaba a su gente pero era algo que Capian jamás podría ser pues a los ojos de los elfos era casi un exiliado mientras que para los humanos era un bicho raro, así que con el tiempo se fue autoexiliando él mismo y comenzó su convivencia con la naturaleza donde por fin encontró paz por más de 3 años hasta que una noche…
Caspian encontró un rastro de sangre que ingenuamente comenzó a seguir pensando que se trataba de algún ataque animal; sin embargo, al llegar a su destino lo que encontró fue a una niña con un atuendo blanco, tenía los ojos rojos como la sangre que manchaba su vestido, como si se hubiese comido algo vivo, cuando se percató de su presencia Caspian trató de ocultarse tras un árbol pero ella ya se encontraba frente al explorador “¿Tienes idea de lo que hago a los humanos que se atreven a mirarme?” y vistos de cerca, aquellos ojos infundían más miedo que los de cualquier lobo o bestia en aquel bosque o ningún otro. Por instinto su brazo buscó su arco pero torpemente descubrió su oreja al mismo tiempo que la niña frenaba el cuchillo que acabó en su cuello que le hizo un corte tan sutil como una mala afeitada dibujando un hilo de sangre, era más rápida que él y con un mejor instinto asesino al parecer.
La niña se llamaba Kara y le “invitó” a tomar el té en la cabaña donde vivía, estaba custodiada por una manada de lobos con un aspecto similar al de ella, ojos rojos y pelaje blanco “Solían ser druidas” comentó ella sin mucha importancia. No le llevó mucho tiempo a Caspian descubrir que se trataba de una bruja, que en cualquier momento revelaría su auténtica forma y que probablemente acabaría convertido en lobo o en su cena, visto así la primera opción no estaba del todo mal pero contrario a lo que él pensaba lo que le dio de beber si fue té. Entonces comenzó a contarle su historia, resulta que su aquelarre la había expulsado años atrás por ciertos hechizos experimentales que estaba desarrollando, entre los cuales estaba la juventud eterna. Uno dio resultado y Kara volvió a ser una bruja de 11 años pero con los poderes propios de esa edad y con el pasar del tiempo se dio cuenta de que por más esfuerzo que hiciese su magia no iba en aumento, su cuerpo tampoco envejecía, lo único que progresaba era su mente “¿sabes que ingrediente usé para quedar atrapada así?” “Sangre de elfos” respondió el explorador lo más fríamente que pudo, ella asintió “Pero descuida, eres un espécimen sumamente raro, además ni toda tu sangre alcanzaría. Hoy solo necesitaré un poco pero tengo una mejor propuesta para ti”. Las habilidades de explorador de Caspian le serían útiles a Kara, él debía ayudarla a encontrar una cura aún si para ello debía recorrer el mundo, a cambio él podía pedir lo que quisiera y cuando Caspian le dijo aquello que deseaba logró arrancarle una expresión muy humana a Kara que por un segundo la hizo lucir como una niña normal.
-Quieres derrotar a los Altos Elfos que traicionaron a tu padre, incluso alguien como yo guardaría distancia de ellos.
-No es necesario derrotar a todos si descubro al verdadero culpable, aun así… no te pido que vengas al infierno conmigo solo llévame ante el diablo.
Kara se mostró de acuerdo y le entregó un pergamino hecho de piel que resultó ser un contrato con los términos acordados previamente. Caspian se tomó el tiempo de leerlo diez veces buscando alguna forma en la que ella pudiese traicionarle, al notar el retraso y terminar con su té, Kara rompió su silencio.
-La hechicería no es un algo de lo que puedas escapar con clausulas o letras pequeñas, no es un juego de azar, esto es un pacto. Cada magia viene con un precio y si te digo que bajaré al infierno contigo es porque tú tienes algo cuyo valor lo justifica, así que firma de una vez- dijo al tiempo que le acercaba un tintero.
Caspian iba a sumergir la pluma en este pero Kara sujetó su brazo, tenía más fuerza de la que aparentaba, entonces le hizo un corte con una de sus uñas en la muñeca y la sangre comenzó a llenarlo, cuando llegó a la mitad le soltó, le dio un beso en la muñeca y esta se curó en el acto, luego repitió el mismo proceso con su propia muñeca e hizo unos giros suaves con el tintero para que se mescle. Ambos firmaron y segundos después Caspian sintió una daga ardiendo hacer contacto con su espalda y comenzaba a moverse, se quitó la camisa y buscó un espejo para ver lo que pasaba, se había dibujado en la parte baja de su espalda una cobra, cuando giró hacia Kara buscando una explicación ella se encontraba también con la espalda desnuda con una cobra. Comenzó a subirse el vestido al tiempo que se giraba para dar una explicación. Si alguno rompía el pacto la cobra en su espalda subiría hasta su cuello y lo mataría, ambas marcas eran invisibles a terceros salvo se tuviese magia de muy alto nivel, algo que no preocupaba a Kara en lo más mínimo.
-Tú conocimiento de lo arcano o místico es lamentable, escríbeme cuando necesites saber algo. Te escribiré cuando requiera ingredientes, mi cuervo te encontrará SIEMPRE, sigue mis instrucciones y te será más fácil encontrar lo que pido. Te enviaré objetos y posiciones de vez en cuando, no me sirves si estás muerto…
A la mañana siguiente ella le entregó un mapa y dejó un punto señalado “Han comenzado a desaparecer cuerpos de los cementerios, es un buen lugar para empezar. Partirás enseguida y Caspian… trata de que no te mantén”
Comparte esta historia en tus redes sociales
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Whatsapp
Whatsapp
Buffer this page
Buffer
Publicado en: D&D

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *